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Erbló de Paco Rebolo... la última frontera.

SOLOMILLO DE CRDO CON SALSA DE OSTRAS

SOLOMILLO DE CRDO CON SALSA DE OSTRAS

En estos apretones veraniegos cocinar parece más un tormento o un modo de pasar el trámite como se pueda más que un deleite sensitivo. Pero como no estoy de acuerdo, planteo algo sencillo, simple, jugoso, barato y de buen ver (mira, como yo). A saber: “solomillo de cerdo como si fuera roast beef con salsita de ostras y guarnición de arroz basmati con pasas”. Ea.

El único ingrediente medio qué en la receta es la salsa de ostras, pero se compra fácilmente por internet y da muchísimo juego para múltiples elaboraciones de todo tipo.

Los preparos, simples: 1 Solomillo de cerdo ibérico, salsa de soja, idem de ostras, medio palito de canela, aceite, arroz basmati, pasas y zanahoria rallada, mantequilla y aceite. Ya.

La idea es hacer un solomillo entero, sin partir previamente, para que coja un color rosadito por todas sus interioridades más profundas, y que no tengamos que cortar hasta el final, así que calentamos sartén y gotas varias de aceite de oliva y cuando esté cercano al punto de fusión del elemento metálico le echamos el solomillo entero (sin sal), lo dejamos que haga costra por todos sus alrededores y suburbios y bajamos el fuego. Lo tenemos así un rato hasta que nuestro entendimiento nos lleve a la íntima convicción de que por dentro comienza a tener el punto parecido al de las mejillas de Heidi. Cortamos por la mitad y contemplamos teniendo en cuenta que lo vemos siempre más crudo de lo que realmente está; problemas de la engañosa realidad y de la escasa fiabilidad de nuestros sentidos. Ahí le echamos un chorrito de salsa de soja (que lo salará) y un chorreón generoso de salsa de ostras, que entre otras cosas tiene glutamato monosódico que es un fantástico potenciador del sabor de lo salado. Apartamos del fuego y laminamos todo lo más finito que podamos, servimos con el jugo por encima que le dan un tono achocolatado de impresión.

Aparte, cocemos el basmati con agua, sal,  pasas y el medio palito de canela. Escurrimos y dejamos enfriar. Adornamos con zanahoria en tiras que sofreímos en la mantequilla. Podemos sustituir la zanahoria por pimientos rojos, calabaza, cebolla, puerros o un Registrador de la Propiedad venido a menos, que mejor eso a que lleguen a Presidente del Gobierno (¡Ay Mariano, Mariano!), que luego estropean la comida y lo que tocan. Queda bello (el arroz, no el Registrador) servido con arito. Si no hay aro, al anárquico desparrame y punto.

Aquí pega tinto, blanco, cava, birrita , sangría o lo que tercie.

Salud y República.

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