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Erbló de Paco Rebolo... la última frontera.

La Tagliatella (Algeciras)

La Tagliatella (Algeciras)

¿Es lo mismo una trattoría que una pizzería? Evidentemente, no. Y a los hechos nos podemos remitir. Una trattoría es un restaurante en el sentido amplio del término en el que también se sirven pizzas, pero en el que nos encontramos con todo tipo de platos de la cocina tradicional italiana (mediterránea como la nuestra). Como curiosidad adicional podemos decir que, al igual que la tempura, plato tradicional japonés, no tiene su origen allí sino en la Península Ibérica, la pasta no tiene su origen en Italia, sino en la China de hace 4.000 años (cuanto menos), eso sí: ¡Viva Marco Polo!

Afortunadamente, podemos disfrutar de buenas trattorías en muchos lugares, pero recientemente también se ha recuperado en Algeciras un espacio que muchos consideramos tendría que ser emblemático, pero que hasta ahora por diversos avatares del destino parecía un lugar maldito: la Plaza de Andalucía. Y en ese emblema para la ciudad hemos podido disfrutar recientemente de una trattoría de lo más interesante, “La Tagliatella”.

Al entrar, lo primero que me llamó la atención fue la iluminación intimista, la limpieza y la decoración. Gusta encontrarse con una mesita en la misma entrada puesta ahí para agradar y, de paso, para comenzar el proceso de segregación de jugos gástricos, con la promesa de una “pierina” encantadora y de una pasta a la que empezamos a imaginar con sus respectivas salsas (combinaciones ad libitum). Al momento nos topamos con la segunda sorpresa, que es lo elaborado de una carta sugerente y clara, en la que predomina un tesoro poco habitual: pasta fresca, tanto rellena como sin sorpresa. Además, unas ensaladas sugerentes, con verduras frescas y unas pizzas (también, también) para lamerse hasta la segunda falange (y no me refiero a las afamadas falanges romanas). ¡Ah! Y nada lleva conservantes, aspecto a considerar por aquello de lo sano.

Un detalle muy de agradecer es que, a pesar de la cantidad de personas, el servicio es rápido y eficiente. Pongamos un ejemplo: domingo, 100 personas, máximo entre sentarnos y tener el plato en la mesa: 10 minutos. Portentoso.

En cuanto al tamaño de las raciones, tanto las de pasta, como las pizzas, como las ensaladas, son Full size. A este respecto, se cuenta una especie de leyenda urbana entre los empleados sobre una persona que en una ocasión pidió dos platos para ella sola y se los comió. Está sin confirmar científicamente. Mi consejo es que hagamos caso a l@s camarer@s y compartamos los platos. En caso contrario siempre podemos escoger entre agonizar en la puerta o esperar a la ambulancia con el cacharro para desatascar. Tremendos los platos, en serio.

 Ya en la mesa, lo primero fue disfrutar de unos panes muy, pero que muy curiosos. Uno con aceite especialmente meloso. El de aceitunas, fresco y jugoso y el de cebollas, francamente insuperable. Yo he de confesar que me centré en los farfalles y en unas salsas que tenía ganas de catar en su justa medida: las de trufa con funghi y el tartufo bianco. La segunda es para esperar y dejar que se asiente en la boca, deja un recuerdo muy agradable e intenso. La primera es intensa desde el primer momento y nos recuerda sin remilgos que los hongos son una maravilla para el paladar. Evidentemente, me quedé con ganas de probar más y más platos. Es obvio que para regar esas delicias lo mejor es un Lambrusco que, si conducimos, también es mejor compartir. Y para terminar de asentar los sabores, nada mejor que un fragante tiramisú casero.

Evidentemente para repetir. ¡Ah! Y los precios normalitos del todo, sin sustos de última hora.

Publicado en "Apunta, Guía del Ocio del Campo de Gibraltar" de Marzo de 2007

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